Alemania o EE.UU., ¿dónde se vive mejor?
Hacer
cualquier tipo de comparación s arriesgado, pues es muy difícil analizar todas
las variables, lo que acaba invalidando los paralelos trazados. Comparar la vida
en Alemania y en los EE.UU. no sale de la regla. No estamos hablando en comparar
Hamburgo con Miami, pero sí de regiones con condiciones climáticas y socioeconómicas
semejantes, como Frankfurt y Boston. Alguien dirá: “¿a usted le parece, la
región de Frankfurt semejante a la de Boston? ¡Nunca!” Pero, después de
haber vivido en estas dos regiones es imposible no ceder a la tentación de
establecer comparaciones e, incluso sabiendo de los riesgos y de las fallas que
se cometerán, me atrevo a buscar las diferencias, ventajas y desventajas de
vivir en cada una de estas dos regiones.
Datos
oficiales muestran que 27% de la población de Frankfurt está compuesta por
extranjeros. En la región de Boston, existen muchos extranjeros, pero nadie
sabe el número correcto, pues la mayoría está ilegal en el país, no aparece
en las estadísticas. Una vez que existen tantos extranjeros en estas dos
regiones, ellas deben ser atractivas, ¿verdad? Y si tuviera que escoger, ¿adónde
usted iría?
En
Alemania las personas se relacionan con los extraños, y hasta con los conocidos
no muy íntimos, llamándolos de señor/señora (Sie), lo que hace las
relaciones más formales. En los EE.UU. todos se llaman de tú (you),
independiente de la edad, del grado de intimidad o del cargo que la otra persona
ocupa.
Cuando
hay opción, algunas personas optan por vivir en Europa por su diversidad
cultural. Es también verdad que viajando pocas horas en automóvil usted ya
estará en otro país, despertará con otro idioma, arquitectura característica
y diferentes costumbres. En los EE.UU. usted tendrá que viajar una semana para
atravesar el país, y aunque encuentre McDonald’s, Holiday Inn y otras redes
nacionales, por todo los lugares por donde pase, y todos hablando la misma
lengua, va a pasar por montañas, planicies, áreas fértiles, desiertos, frío,
calor y constatar las diferencias regionales. Mientras que en Alemania son pocas
las personas que nunca salieron del país, en los EE.UU. son pocos los que ya
salieron del país. Ellos justifican diciendo: tenemos todo aquí, el país es
tan grande, ¿por qué tenemos que ir a lugares donde no entendemos el idioma,
donde no les gustamos?
Si
comparamos los períodos de vacación, veremos que los alemanes suelen utilizar
30 días útiles de vacación, lo que representa cerca de 40 días al año. Los
americanos sacan dos semanas corridas, y dicen que más que eso es “boring”
(muy chato). El trabajo y el descanso realmente tienen sentidos diferentes en
estos dos países, pues mientras los alemanes luchan para reducir la jornada de
trabajo a 35 horas semanales, aún es grande el número de “workaholic” (personas
empecinadas en trabajar) en los EE.UU.
Los
alemanes procuran evitar la repetición de los errores del pasado, y cualquier
actitud nacionalista luego se la asocia al nazismo. Los jóvenes poseen una visión
más internacionalista, son más abiertos a la convivencia con culturas
diferentes. Los estudiantes aprovechan las vacaciones para viajar a lugares exóticos,
realizar prácticas en países del tercer mundo, etc. Ya en los EE.UU., es prácticamente
imposible encontrar una calle donde no se vea una bandera americana izada en una
casa, o en la antena de un carro, o algún adhesivo diciendo “orgullo de ser
americano”. Al nacionalismo se lo cultiva desde los primeros años escolares.
Curioso
es que, a pesar de la mayor abertura a las diferentes culturas, Alemania
mantiene la “ley de la sangre” para ofrecer la ciudadanía alemana, o sea,
los hijos de extranjeros nacidos en Alemania continúan siendo extranjeros. Los
EUA utilizan la llamada “ley del suelo”, donde todo niño nacido en suelo
americano es considerado un americano. Esto hace que existan muchos “niños
americanos” hijos de “padres ilegales” en el país.
La
forma de ver y de resolver los problemas difiere bastante de un país a otro. Un
desempleado alemán seguramente culpará al Estado (gobierno) por no haber
creado un puesto de trabajo para él. Al desempleado americano se lo ve como a
un perdedor, alguien que no posee la calificación necesaria para obtener o
crear un puesto de trabajo. Lo mismo ocurre con la participación de las
comunidades. Aunque existan muchas iniciativas comunitarias en Alemania, las
personas siempre culpan al Estado de no estar haciendo su parte. En los EE.UU.,
la comunidad asume como su responsabilidad la de resolver los problemas locales.
Los padres administran escuelas, trabajan como guardias de tránsito para
proteger a los niños en el camino a la escuela, eligen al comisario de su
ciudad, etc.
Analizando
el sistema de salud y seguridad social, se nota que los alemanes no se preocupan
con la vejez, pues confían que el Estado se responsabilizará por ellos. Cuando
se enferman, el sistema de salud garantiza el tratamiento y los remedios. Los
americanos pasan buena parte de la vida haciendo un plan para garantizar su
vejez. Incluso teniendo un plan de salud, enfermedad en los EE.UU. significa
gasto.
¿Y
el sistema educacional? La enseñanza básica y media es gratuita en ambos países,
pero mientras que las universidades alemanas son públicas y gratuitas, la mayoría
de las universidades americanas son privadas y muy caras. También las
universidades públicas en los EE.UU. cobran tarifas significativas, lo que
lleva a los alumnos a recurrir a financiaciones bancarias para pagar los
estudios.
En
Alemania el espacio es pequeño y todo está hecho “para durar”. La
conciencia ambiental lleva a las personas a usar los recursos de forma racional.
La abundancia de recursos y de espacio hace que para los americanos sea
prioritario lo más fácil, lo más barato. La conciencia ambiental viene
creciendo, pero en muchas regiones aún predomina la cultura del descarte.
Diferentemente de los alemanes, el consumidor americano posee la ventaja de
saber cuánto paga de impuesto al comprar un producto, pues los valores
referentes a impuestos y tasas se cobran por separado. Esto lleva a las personas
a exigir de los gobernantes una mejor aplicación de los recursos recaudados con
impuestos y tasas.
En
fin, existen muchas diferencias entre estos dos países y entre estas dos
regiones. Quien pasa por Frankfurt en el verano verá personas sentadas en las
plazas bebiendo cerveza, y podrá comprar cigarrillos en una máquina en
cualquier esquina. Pero si pasa por Boston, para comprar una cerveza o una
botella de vino, tendrá que ir a una tienda especializada y saldrá de allá
con la botella dentro de un saco de papel pardo que no identifica ni la tienda,
para que nadie note que está transportando bebida alcohólica. Es prohibido el
consumo de bebidas alcohólicas en lugares públicos. Cigarrillos pueden ser
vendidos en supermercados y farmacias para personas mayores de 18 años, que van
a un área reservada, donde las cajas de cigarrillos están escondidas. En la
compra, los consumidores deben presentar un documento de identidad. Fumar en
restaurantes y en lugares públicos en Boston ya es cosa del pasado, acabaron
los tales “reservados para fumadores”.
Y
entonces, ¿dónde es mejor vivir, en Alemania o en los EE.UU.? Mi respuesta es:
“depende de lo que es más importante para usted” Vivir algún tiempo en
otros países, viajar por el mundo, conocer otras culturas, todo eso son
experiencias enriquecedoras, pero, en mi opinión, aunque la globalización sea
apenas comercial, el mejor lugar del mundo para vivir aún es la tierra natal de
cada uno, ¡donde están nuestras raíces y no nos sentimos extranjeros!
Traducido por Traduzca